jueves, 24 de noviembre de 2016

PENSAR



 Juan Carlos RODRIGUEZ PENSAR LA LITERATURA Entrevistas y Bibliografía (1961-2016) ENTRE/VISTA Prólogo (a modo de) Juan A. Hdez. Asociación ICILE LOSLIBROS IMPOSIBLES 1 ª EDICIÓN GRANADA 2016


miércoles, 26 de octubre de 2016

From Here To Zeluán




Y así, para cerrar el ciclo de los desatinos, abrieron la tumba de los padres de LópeZ el suicida, y lo enterraron junto a ellos y la hermana que murió con pocos meses y que le antecedió en el natalicio y su suicidio precoz con distovagal, -fantasma de las doce-. Para definitiva victoria del pater rival: todos juntos hasta la eternidad.
-La eternidad no existe – dijo Rodríguez mientras indicaba al camarero que le llenase el vaso de whisky hasta que cubriese el hielo.

eSTROLLAs

Hoy vuelvo a sentir
-en el corazón-
un vago temblor
de estrollas:
¡Valla pollas,
valla pollas!

JARTIBLES


EXACTO:

                     JARTIBLES.


lunes, 24 de octubre de 2016

JC


Gracias, Maestro

Sit tibi terra levis



Resultado de imagen de juan carlos rodríguez


Juan Carlos RODRIGUEZ
(18 X 1944-24 X 2016)

viernes, 26 de agosto de 2016

Trabajar cansa

Trabajo: del latín Tripalium: tres palos; instrumento de tortura.


 

 

sábado, 30 de julio de 2016

J. A. LABORDETA


EN AQUELLA MAÑANA

En aquella mañana
crecieron tanto las inútiles esperanzas
que los vacíos
se hicieron en los ríos, las montañas.
                     El último hombre
gritaba contra el cielo la voz de sus hermanos:
Abel desatendiendo los barrancos
y Caín crepitando en las urbes
como un ocaso lento hacia el silencio.
                    ¿Quién comprendía ahora
la herencia de los cielos?
                                         Cementerios de labios
de montañas, de cuerpos y ciudades
cubriendo el horizonte.
                                     Cementerios de rostros,
de palabras, de ríos, de máquinas
saturando las costas del oeste.
                      Quietud al margen.
                                                      Y el diminuto ser,
sin pájaros ni viento,
sin palabras ni vuelo,
sin caminos,
anotando en su agenda la caída del cielo sobre el tiempo:
"Queridos telegramas: Tengo frío.
Y la muerte me asciende como un lento delirio.
Que amo mucho. Muchísimo,
no tanto como olvido".
                                      El horizonte,
al borde de la mesa camilla,
donde aún se jugaba la partida de tute,
se deshizo de golpe.
                                 Cuando la cansada
sensación del tiempo
borró los más íntimos gestos de la vida -los besos,
las palabras, los rótulos escritos en la piedra otra
vez
en el aire
voló la sociedad de los principios.
                                                       Ya nadie iba a llevar
más flores
a la tumba de López el suicida.

J. A. LABORDETA - De Método de lectura