sábado 28 de enero de 2012

ZOO

TEATRO

FUNCIÓN DE TARDE

Tennessee WILLIAMS
/ El zoologico de cristal



Joanne WOODWARD, John MALKOVICH, Karen ALLEN, James NAUGHTON / Música: Henry MANCINI / Director: Paul NEWMAN

miércoles 25 de enero de 2012

Sobre el anarquismo (2)

Ocho preguntas sobre el anarquismo: una entrevista a Enrique Falcón

por Arturo Borra
Martes, 24 de Enero de 2012 13:40

Una entrevista al poeta Enrique Falcón

1) Al menos en la Europa de la última década algunos movimientos sociales –tal como ocurre con el movimiento 15-M- han reactivado de forma más visible un cierto espíritu libertario. ¿Qué factores inciden en este retorno del anarquismo? De forma inversa: ¿por qué ese espíritu libertario no cuenta con apoyos sociales más amplios?

Si quieres que te diga la verdad, yo no percibo un especial “regreso del anarquismo”, ni siquiera queriéndolo observar a través de la experiencia colectiva con que entendemos el 15-M. Me imagino que desde esta apreciación habría que hablar entonces de la crisis del keynesianismo en occidente, de la caída del régimen soviético, de la rendición de los estados nacionales a las familias más ricas y a los mercados, o de la incompatibilidad acuciante que existe entre expansión capitalista y naturaleza.

Es cierto que el “No nos representan” del 15-M podría hacernos pensar en esa supuesta vuelta del anarquismo. Sin embargo, hay dos hechos que podrían llevarnos a repensar esto con otros matices. El primero es que ese mismo movimiento también se alimenta de elementos propiamente socialdemócratas que no estarían del todo dentro de sus supuestas filiaciones libertarias. En segundo lugar, sería quizá deshonesto pensar en un “regreso del anarquismo” cuando las prácticas sociales del movimiento libertario vienen de bien largo, desde hace décadas, expresándose históricamente en diferentes circunstancias concretas.

Existe además un tercer hecho sobre el que creo no podemos pasar de puntillas una vez entrados en este nuevo ciclo histórico. El aparente desmantelamiento actual del estado en manos de la voracidad de los mercados pareciera correr paralelo a un regreso del anarquismo, cuando estoy más que convencido que no es más que un espejismo cuidadosamente tramado: el estado, en fin, sigue siendo hoy una de las mejores instituciones con las que poder canalizar los intereses de clase de los más poderosos. El parlamentarismo con el que se pretende legitimar ese estado “recortado” no hace más que actualizar la necesidad de prácticas sociales reivindicadas desde hace tiempo por el mundo libertario. Y ese mundo no podrá recibir apoyos sociales más amplios mientras se siga creyendo que, ante las llamadas “fuerzas del mercado”, es imprescindible apuntalar la arquitectura de lo estatal.

Es decir, en el actual estado de cosas la pregunta que cabría hacerse es: ¿hasta cuándo seguiremos creyendo que la “la fuerza de nuestros votos” cambiará de veras la actual alianza entre estado y mercado? ¿Cuántas catástrofes seremos capaces de acumular para desvelar por fin el rostro actual que se enmascara en ese espejismo de pactos?

2) Admitamos que no hay garantías para la promesa de otro mundo posible. En esas condiciones de incertidumbre, ¿cómo movilizar a diferentes sujetos colectivos en la construcción de un porvenir deseado?

Tenemos un pánico tremendo a ser auténticamente libres y, al mismo tiempo, somos más que conscientes de que ese miedo existe, tanto en nosotros como en nuestra propia biografía de educación y formación. Lo realmente complicado es desear empoderarnos de nuestra historia, y hacerlo en común. Precisamente la experiencia acumulada del anarquismo nos muestra cómo se ha podido vencer esa lógica de encierro y de dejación de nuestra propia libertad: un hombre o una mujer diciendo “No” es un hombre y una mujer “posibles”, claro que sí. Si no nos creemos eso, deberíamos entregarnos ya a la resignación que se nos predica, a la destrucción mutua, o al fascismo.

Las prácticas compartidas de liberación (bien reales en nuestra historia y lejos del misticismo de la conversión individual) alimentan esa posibilidad común de resistencias y desobediencia, allí donde se ejercen, y son precisamente esas prácticas sociales (el anarquismo, creo, es más una práctica social viva que una teoría meticulosamente preestablecida) las que nos pueden demostrar que no es un absurdo “educarnos” desde otras lógicas posibles. Sé que aquí deberíamos sacar algo de artillería de los manuales de antropología, pero reconozco que yo me manejo muy mal con la teoría; con la palabra poética en la mano (quizá me desenvuelva algo mejor ahí) quise expresar esto mismo, no hace mucho tiempo, con este poema, por si sirve de algo:

CANCIÓN DEL LEVANTADO

No adoptes nunca el nombre que te dé la policía

No acerques tu caricia a la piel del invasor

No comas de su trigo, no bebas más su leche

No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura

No reces en su lengua, no bailes con sus ropas

No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes

Ni alojes en su boca la sal de tu sabor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias

No firmes con tu letra los presagios del poder

No tiendas más cadáveres en la comisaría

No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos

Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera

No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No dejes a tus hijos,

no permitas a tus hijos

correr por su jardín.

Valdría entonces el poemita de marras. O, mejor aún, aquello que solía repetir nuestro Fermín Salvochea: «Los pobres son los más y tienen la razón y la fuerza de su parte. ¿Qué necesitan para vencer? Solamente quererla».

3) La frontera entre marxismo heterodoxo y anarquismo no siempre resulta nítida, aunque sus diferencias con respecto al estado son conocidas. En este punto, ¿qué puede aportar ese discurso marxista al movimiento libertario?

Las fronteras entre esos dos mundos –el “marxista” y el “libertario”– son más nítidas y cerradas en la teoría que lo que en realidad ocurre en las calles, donde el transvase de intuiciones y prácticas es más fluido de lo que cabría imaginar. Dicho esto, y reconocida la transfusión recíproca entre esos dos discursos (¿realmente son solamente dos?), la pregunta a lo mejor no sería tanto cuáles podrían ser las mejores aportaciones del marxismo al anarquismo (o a la inversa), sino qué aportan ambos, y cada uno, en el frente de las resistencias comunes al sistema de poder actual, cómo cuestionarlo de manera más eficaz y visible.

En todo caso, se me ocurre que de un marxista un buen anarquista podría aprender algunas cosas acerca de la gestión de la fuerza; y que, de un modo inverso, de un anarquista un buen marxista podría aprender también alguna cosa acerca de la gestión de las decisiones verdaderamente colectivas.

4) ¿De qué forma podría concebirse la transición desde los actuales estados-nación a una sociedad sin estado, dando por sentado que los grupos hegemónicos ya despliegan todos los medios disponibles –sin excluir la violencia- para retener su régimen de privilegios? ¿Cómo se regularían los conflictos tanto en la vida pública como privada en esa sociedad autogobernada?

Sería muy ingenuo dar una respuesta sencilla a esa pregunta cuando ni siquiera está del todo claro que aún estemos manejándonos en las coordenadas de los estados-nación. Lo cierto es que asistimos a un despliegue asombroso del capitalismo en el que este necesita tanto del “político clientelista” (que se siente cómodo en los entresijos de las administraciones nacionales) como del “tecnócrata” (especialmente hábil cuando se maneja en las redes más globalizadas de los mercados financieros).

En cualquiera de los dos casos, ambos se han estado apoyando sobre un acto general de dejación por parte de las poblaciones gobernadas, y ese acto les confiere a ambos un enorme poder de continuidad y legitimidad. No es otra cosa que una especie de pacto delegacionista por el que transvasamos sobre el político nuestras propias capacidades de decisión (acerca de qué prioridades políticas hay que tomar en cada momento) y, en caso de fracasar aquel, nuestra propia capacidad de movilizar ideas (acerca de cómo se vuelven efectivas sus formas concretas de organización social).

Lo que todavía me parece aún más preocupante es si deberemos esperar la emergencia (hablo de Europa) de una tercera “figura delegada”, la del político caudillista, a la que el capital no dudará en recurrir en caso de que incluso el tecnócrata también resulte insuficiente. ¿También entonces la gente delegará en él su propia capacidad de fuerza, en un nada improbable escenario de sociedades administradas según corte fascista?

Creo que es precisamente sobre esa continua acta de delegaciones sobre la que deberíamos actuar, dinamitando nuestro miedo a la libertad y deslegitimando toda práctica con que la gente renuncia a su empoderamiento en tanto ciudadanos. Es decir, dejar de delegar en los extraños (el político clientelista de siempre, el tecnócrata de ahora, el caudillo de pasado mañana) nuestra decisión, nuestra creatividad y hasta nuestra propia fuerza. De otra manera seguiremos asistiendo a cómo el capital moviliza sus propios intereses (que no son, ni de lejos, los de la ciudadanía) a partir de esa triple dejación.

En fin: a ese “No nos representan” debería seguir la recuperación de espacios comunes –lo más autogobernados posibles– de decisión colectiva, los presupuestos participativos, la banca ciudadana, los tribunales populares para los conflictos del ámbito común, el control sobre el armamento nacional, la territorialización sostenible de nuestros recursos, la socialización de todo medio de producción, la mesura sobre la productividad y el consumo, la emergencia de las asambleas locales, y todas cuantas prácticas de empoderamiento horizontal sea capaz la gente de movilizar libremente. Pese a ello, mucho me temo que tras el “No nos representan” nos podamos llegar a contentar con la conquista de alguna que otra reforma electoral, con Sarkozy celebrando ahora una Tasa Tobin, o con una ciberdemocracia tipo Facebook (esas “plataformas simpáticas para seducir a millones de usuarios a los que colocar publicidad personalizada”, ha escrito Isaac Rosa en su última novela), ... y que ahí se quede todo.

5) Uno de los reproches más repetidos con respecto a la izquierda es su dificultad de construir frentes de lucha en común. ¿Qué responsabilidades históricas tiene el anarquismo en la fragmentación de esos movimientos que buscan activamente una transformación social radical?

Seguramente que muchas, como también ocurrió desde otros lados de ese frente de lucha común. Rastrear esas fracturas –sobre todo las que se produjeron en esos momentos de nuestra historia en que la rebelión fue realmente decisiva– es un campo minado del que deberíamos aprender muchísimo. Pero no es fácil decir esto y quedarse tan pancho cuando se recuerda a los rebeldes de Kronstadt o a los anarquistas españoles durante la guerra civil.

6) ¿Por qué deberíamos renunciar a abrir un frente de lucha también (aunque no solamente) en las instituciones del estado, considerando que sus políticas nos afectan de forma directa? ¿Qué posibilidades reales hay de articular «representación parlamentaria» y «democracia directa»?

No creo que sean articulables de modo alguno «representación parlamentaria» y «democracia directa», sinceramente. Es lo que no acabamos de asumir. El pasado año 2011 se saldó con un hecho devastador (entre los muchos que cabe contabilizar en la memoria del capitalismo): la inconveniencia de que el pueblo griego hablara a través de una cosa tan sencilla como es un referendo. Lo que no interesaba a los mercados se ratificó mediante un acto de decisión por parte de los representantes estatales del pueblo griego. ¿Habría sido una alternativa una lucha en las instituciones del estado para intentar abrir allí una salida “a la islandesa”? Probablemente, pero sabemos en qué suele acabar todo eso.

Para que un partido pueda realmente utilizar con fuerza y eficacia las instituciones del estado, con el deseo de pararles los pies a las fuerzas del mercado, es preciso dotar a ese partido de unas dimensiones tales y de unas dinámicas organizativas tales que acabarán inhabilitándolo como vehículo de democracia directa, aunque fuera precisamente esa su vocación inicial. Nuestra historia está jalonada de dinámicas como esta (ahora estoy recordando el registro que sobre algo parecido hizo Belén Gopegui en su última novela). Basta asomarse a los entresijos de poder que maneja cualquier partido medianamente capacitado para obtener una destacada fuerza en los parlamentos, para comprobar –no sin cierta dosis de desolación– sus traiciones de clase y sus alianzas con los sectores estratégicos de poder en las sociedades que pretenden administrar. Creo sinceramente que las estructuras de partido actúan de manera impermeable ante cualquier posibilidad medianamente seria de democracia directa; las estructuras de partido ni son asambleas ni generan asamblea a su alrededor.

7) En algunas variantes ácratas, de modo similar a lo que ocurre en el liberalismo, la noción de «poder», circunscripta al estado, es concebida en términos negativos y represivos. Ahora bien, ¿qué implica desistir de toda forma de poder? ¿Qué puede hacer el antipoder ante poderes imperiales globales, despreocupados de la injusticia cotidiana y de la violencia que ejercen sobre millones de seres humanos?

No, los anarquistas no negativizan el poder. De modo alguno. Ni siquiera creo que sea admisible que los neoliberales hayan renunciado al ejercicio de poder, vaya que no. Lo que ocurre es que estos desean ejercerlo (y repito: vaya que lo ejercen) minimizando las dimensiones del estado y arrodillándolo ante las fuerzas del mercado, cuyos intereses –sería bueno que no lo olvidáramos– no suelen ser nunca los de la mayoría de la gente.

Los anarquistas desean minimizar el dominio del estado a través de procesos participativos de empoderamiento popular: la gente ejerciendo su capacidad de decisión (y no seamos ingenuos: esto es poder) en todo lo que afecta a las cosas comunes, sin mediación de representantes ni de agentes externos del orden. Las prácticas sociales libertarias no desisten, pues, de poder decidir juntos acerca de la vida en común. La asamblea, de hecho, no se constituye nunca como una fuente de antipoder (aunque este término sea desde luego útil a la hora de juzgar las posiciones en conflicto): es, de facto, una fuente de poder.

La segunda parte de tu pregunta introduce en todo esto una cuestión ya clásica dentro del pensamiento anarquista, el “problema de las escalas”: ¿cómo escalar el poder de las dinámicas asamblearias a dimensiones globales sobre territorios cada vez más complejos? Es esta, de hecho, la misma cuestión que estarían planteándose hoy los ideólogos que confían en la fuerza de los estados, acerca de los posibles modos de construcción de un estado global capaz de hacer frente a la internacionalización de los mercados financieros y de la ya intensísima comunicabilidad de los espacios tradicionalmente regionales. Desde luego, no es nada fácil manejarse en esas escalas –al menos a mí me resulta más que dificultoso– y es aquí donde se suele acusar al anarquismo de acabar siendo no más que una buena idea “para pasado mañana”.

En cualquier caso, a pesar de la tradicional dificultad que el anarquismo muestra para las arquitecturas sociales a gran escala, hay que reconocer –quizá hasta con urgencia– que los primeros frentes de lucha y contestación han de partir de lo local, en el ámbito de territorios de alcance seguramente más pequeño. Si las personas somos incapaces de romper jerarquías y delegaciones en nuestra vida social más cotidiana, ¿cómo plantearnos hacerlo sobre escalas todavía más gigantescas?

8) La actual arremetida del capitalismo mundializado, facilitada por la institucionalización del estado de excepción, parece estar conduciéndonos a un punto de no retorno en el que el desastre ecológico y social es una posibilidad cierta, nada remota. ¿Cómo reinventar las luchas libertarias en el siglo XXI, considerando esta dinámica económico-política que nos enfrenta a una situación inédita en nuestra historia?

Si te soy sincero, cuando pienso en el futuro de Europa, soy cada vez más pesimista: puede que a la postre el fin del capitalismo arrase, efectivamente, con todo. No deberíamos menospreciar la posibilidad de estar llegando a ese punto de no-retorno absoluto.

La dinámica autodevoradora del capital es a todas luces imparable y ella misma parece precipitarse al colapso, independientemente de si se reactivan o no fuerzas antagonistas de resistencia. La gran pregunta de nuestro tiempo es si ese colapso dejará –justamente antes o justamente después– algún espacio verdaderamente respirable en términos humanos, o si habremos de asistir en Europa a la emergencia de comunidades humanas refeudalizadas de corte fascista. La figura del caudillo no es, a mi modo de ver, una reliquia del pasado.

Es en ese momento donde será deseable comprobar el grado de sentido común acumulado en la memoria histórica de la gente: la experiencia acumulada de prácticas sociales saludables, contenidas, esperanzadoras y autogestionadas podrá ser más que útil para hacer creíble, entonces, la supervivencia de los pueblos. Y el anarquismo –junto con otras fuerzas emancipatorias de resistencia y liberación– tendrá entonces mucho que decir.

Enero 2012

KAOS EN LA RED: Ocho preguntas sobre el anarquismo: una entrevista a Enrique Falcón

martes 24 de enero de 2012

ATOCHA 55

Madrid 24 enero 1977 / Atocha nº 55

domingo 22 de enero de 2012

Noches canallas

GRANADA / TANGO - LIBRO PARA BAILAR CON LAS CIUDADES Y EN SOLIDARIDAD CON NOSOTROS MISMOS - Horacio Rébora Ed. Granada 1982
Javier EGEA / Noche canalla



Raúl ALCOVER / Javier EGEA - Noche canalla


allá ellos!

César VALLEJO


GLEBA


Con efecto mundial de vela que se enciende,
el prepucio directo, hombres a golpes,
funcionan los labriegos a tiro de neblina,
con alabadas barbas,
pie práctico y reginas sinceras de los valles.

Hablan como les vienen las palabras,
cambiando ideas bebiendo
orden sacerdotal de una botella;
cambian también ideas tras de un árbol, parlando
de escrituras privadas, de la luna menguante
y de los ríos públicos. (¡Inmenso! ¡Inmenso! ¡Inmenso!)

Función de fuerza sorda
y de zarza ardiendo,
paso de palo,
gesto de palo,
acápites de palo,
la palabra colgando de otro palo.

De sus hombros arranca, carne a carne, la herramienta florecida,
de sus rodillas bajan ellos mismos por etapas hasta el cielo,
y, agitando
y
agitando sus faltas en forma de antiguas calaveras,
levantan sus defectos capitales con cintas,
su mansedumbre y sus
vasos sanguíneos, tristes, de jueces colorados.

Tienen su cabeza, su tronco, sus extremidades,
tienen su pantalón, sus dedos metacarpos y un palito;
para comer vistiéronse de altura
y se lavan la cara acariciándose con sólidas palomas.

Por cierto, aquestos hombres
cumplen años en los peligros,
echan toda la frente en sus salutaciones;
carecen de reloj, no se jactan jamás de respirar
y, en fin, suelen decirse: Allá, las putas, Luis Taboada, los ingleses;
¡allá ellos, allá ellos, allá ellos!

César VALLEJO / POEMAS PÓSTUMOS

viernes 20 de enero de 2012

Sobre el anarquismo (1)

Diez preguntas sobre el anarquismo: una entrevista a Ferran Aisa



1) Al menos en la Europa de la última década algunos movimientos sociales –tal como ocurre con el movimiento 15-M- han reactivado de forma más visible un cierto espíritu libertario. ¿Qué factores inciden en este retorno del anarquismo? De forma inversa: ¿por qué ese espíritu libertario no cuenta con apoyos sociales más amplios?

La situación política y económica actual es propicia para que se produzca la aparición de fenómenos de aspecto o movimiento social, como ya fueron los de signo antiglobalizador de los primeros años del siglo XXI, el movimiento Okupa y otros de signo más o menos libertario que han fomentado o fomentan aspectos como la solidaridad o el soporte mutuo. En este aspecto hay que añadir al movimiento 15-M, que ha puesto en su haber la práctica libertaria asamblearia. Que el anarquismo no haya desaparecido del planeta tierra es todo un fenómeno sociológico; a pesar de todo, el anarquismo, aunque sea en pequeñas dosis, continúa presente en el nuevo siglo. La falta de un apoyo social se debe sobre todo a la fuerza motriz del Estado y de sus soportes para combatirlo directamente de maneras muy sutiles basadas en calumniarlo o ignorarlo, incluso tergiversando los hechos históricos o la memoria colectiva. Por otra parte, la falta de una organización potente, dígase sindicatos o una coordinadora de movimientos sociales y libertarios, constituye el gran hándicap para encontrar apoyos sociales más amplios.

2) Admitamos que no hay garantías para la promesa de otro mundo posible. En esas condiciones de incertidumbre, ¿cómo movilizar a diferentes sujetos colectivos en la construcción de un porvenir deseado?

Las dificultades para crear un gran movimiento son muchas, pero la historia enseña que cuando las voluntades diversas quieren luchar para cambiar algo han de unirse, la fragmentación solo sirve para dar continuidad al sistema que se pretende derribar. Otro mundo es posible pero hay que construirlo desde el presente, creo que la movilización ha de pasar por tender puentes de diálogo entre las distintas maneras de pensar o de obrar con el fin de conseguir la construcción de un movimiento lo más amplio posible.

3) La frontera entre marxismo heterodoxo y anarquismo no siempre resulta nítida, aunque sus diferencias con respecto al estado son conocidas. En este punto, ¿qué puede aportar ese discurso marxista al movimiento libertario?

Las diferencias que existen entre el marxismo heterodoxo y el anarquismo, que son muchas, pueden limarse en la unión por la base, a través de la acción y la autogestión, por aquí se podría avanzar y ésta quizá es la aportación más clara que puede presentar el movimiento libertario. Es decir: un planteamiento de libertad y descentralización por encima de la autoridad y el centralismo.

4) ¿De qué forma podría concebirse la transición desde los actuales estados-nación a una sociedad sin estado, dando por sentado que los grupos hegemónicos ya despliegan todos los medios disponibles –sin excluir la violencia- para retener su régimen de privilegios? ¿Cómo se regularían los conflictos tanto en la vida pública como privada en esa sociedad autogobernada?

Romper la hegemonía de los Estados-Nación con sus poderes fácticos (nacionales e internacionales) es realmente una proeza de titanes, pero imperios igual de grandes han caído… En todo caso si existiese una transición hacia otra sociedad diferente de la actual se habría de tener en cuenta los valores libertarios, creándose colectividades de individuos libres. Las comunidades libres se tendrían que organizar bajo los preceptos de federalismo, apoyo mutuo, solidaridad y, entre otras cosas, autogestión. La regularización de los conflictos habrían de decidirlo las comunidades en su respectivo momento.

5) Uno de los reproches más repetidos con respecto a la izquierda es su dificultad de construir frentes de lucha en común. ¿Qué responsabilidades históricas tiene el anarquismo en la fragmentación de esos movimientos que buscan activamente una transformación social radical?

Todos los movimientos de izquierdas tanto marxistas como libertarios son responsables de sus victorias y de sus fracasos, que, en realidad, han sido también las victorias y los fracasos de la sociedad en pos de su emancipación. Para recuperar un movimiento unido o frente de lucha común quizá tendríamos que volver a los rasgos comunes de la Primera Internacional, anterior a la separación de Marx y de Bakunin.

6) ¿Por qué deberíamos renunciar a abrir un frente de lucha también (aunque no solamente) en las instituciones del estado, considerando que sus políticas nos afectan de forma directa? ¿Qué posibilidades reales hay de articular «representación parlamentaria» y «democracia directa»?

Las posibilidades de que un movimiento revolucionario de izquierdas o de signo libertario participen en los organismos del Estado no son sinónimo de garantía emancipadora, todo al contrario, creo que –como la historia demuestra- participar en la política burguesa significa quedar integrado en el sistema que se quiere destruir. Pero tampoco hay que olvidar que el anarquismo ibérico ya ha participado en el poder a todos sus niveles, en otras circunstancias claro, pero el fruto real conseguido fue contrario al anhelo revolucionario perseguido. También hemos visto como los partidos llamados de izquierdas (PCE-PSOE) cuando han llegado al poder no han hecho otra cosa que cejar en su ideología y dedicarse a apuntalar el Estado burgués.

7) Una lectura habitual de la célebre expresión “pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas” es que ese pasaje equivale a una clausura de lo político, esto es, a una sociedad reconciliada, libre de antagonismos. En caso que resulte válida esa lectura, ¿hasta qué punto no se reintroduce un principio teológico en la historia humana, esto es, una dimensión mesiánica en la que el Otro es plenamente integrado a la comunidad?

Los planteamientos libertarios no son ajenos a la crítica, ni tampoco pueden librarse de contrasentidos porque son realizados por seres humanos. Nadie tiene la verdad absoluta, por tanto nadie puede monopolizarla para imponerla. Suponer que un mundo libre de poderes fácticos el ser humano sea capaz de constituir un gobierno que no gobierne sobre los hombres y mujeres, sino solamente se dedique a administrar las cosas sería el máximo exponente de anarquía. Pero de aquí a creer que esta célebre expresión tiene que ver con la fe o con aspectos mesiánicos me resulta difícil de responder. Considero que el anarquismo no es un dogma, sino un conglomerado de ideas y de conceptos que resultan más filosóficos que prácticos, por tanto en una hipotética sociedad libertaria, serían los individuos de las distintas colectividades o comunidades los que desarrollarían la política correspondiente para el bien común de la sociedad.

8) En algunas variantes ácratas, de modo similar a lo que ocurre en el liberalismo, la noción de «poder», circunscripta al estado, es concebida en términos negativos y represivos. Ahora bien, ¿qué implica desistir de toda forma de poder? ¿Qué puede hacer el antipoder ante poderes imperiales globales, despreocupados de la injusticia cotidiana y de la violencia que ejercen sobre millones de seres humanos?

El anarquismo es mucho más una ética de comportamiento, que no un compendio de instrucciones de organización social. Por tanto la ética o la moral anarquista, definida perfectamente por Kropotkin, considera toda clase de poder una obstrucción al libre albedrío de los seres humanos. La lucha contra el poder ha sido uno de los grandes objetivos de los movimientos libertarios, así como la lucha contra la injusticia con el fin de concienciar a los individuos para avanzar hacia la emancipación. Por lo menos eso fue lo que se hizo en España mientras hubo un movimiento libertario popular encauzado sobre todo en la CNT.

9) La abolición de todo principio de jerarquía a menudo choca contra el reclamo de autoridad por parte de una subjetividad que con Guattari podemos denominar «capitalística». ¿Cuáles serían los espacios estratégicos fundamentales para cambiar esa subjetividad dominante y qué papel deberían jugar los intelectuales en este proceso de cambio?

Sabemos de las grandes dificultades que existen hoy en día para luchar contra las jerarquías autoritarias que dominan el mundo, y también del papel irrelevante que juegan los intelectuales en este proceso de cambio. Unos porque están a lado del poder que los alimenta, otros porque son silenciados directamente por la jerarquía autoritaria que domina el mundo. A pesar de ello los intelectuales de izquierdas, comprometidos o libertarios deben de buscar las vías propias para intentar llevar su mensaje no solamente a los “fieles”, si no saltar todas las barreras posibles, a través de todos los medios, para llevar su mensaje al resto de la sociedad.

10) La actual arremetida del capitalismo mundializado, facilitada por la institucionalización del estado de excepción, parece estar conduciéndonos a un punto de no retorno en el que el desastre ecológico y social es una posibilidad cierta, nada remota. ¿Cómo reinventar las luchas libertarias en el siglo XXI, considerando esta dinámica económico-política que nos enfrenta a una situación inédita en nuestra historia?

La fuerza del capitalismo globalizado actual con su ideología neoliberal y con su capitalismo salvaje, sólo puede ser contestada desde la unidad de acción de todos los movimientos que creen en un cambio radical y profundo del mundo. Díganse estos movimientos marxistas heterodoxos, libertarios, anarcosindicalistas, 15-M, etc. Precisamente las ocupaciones de plazas y el funcionamiento de las asambleas de barrio han venido a demostrar la viveza del anarquismo (aunque el adjetivo no se nombre) en sus valores fundamentales: Acción directa, solidaridad, federalismo, apoyo mutuo, autogestión y democracia directa. Todos éstos conceptos, en mayor o menor medida, se han aplicado (o aún se aplican) en la mayoría de las relaciones asamblearias del 15-M. Por tanto las luchas libertarias, por encima incluso, de organizaciones continúa viva en medio de la sociedad.

En el blog del autor: http://archipielagoenresistencia.blogspot.com/2012/01/diez-preguntas-sobre-el-anarquismo-una_17.html

martes 17 de enero de 2012

CONTRA LA SOLEDAD



HOMENAJE A JAVIER EGEA

( Historia de una Antología ) 1



Quien estudia la verdad y no la conoce es un imbécil.
Pero quien la conoce y la oculta es un canalla.

Bertolt Brecht



Buenas tardes: gracias al Centro Artístico, Científico y Literario de Granada y a su presidente Sr. José María Rosales de Angulo por acoger este acto y a Antonio Carvajal por la organización de las “Jornadas Javier Egea” que se iban a celebrar el pasado mes de mayo desde la Cátedra García Lorca y que el Rector de la Universidad decidió “suspender” sin aportar argumento alguno, que yo sepa. La causa de la convocatoria de estas jornadas era que el próximo mes de julio se cumplen diez años de la muerte de Javier.

También quiero tener un recuerdo emocionado para el poeta Juan Jesús León y para el cantautor Esteban Valdivieso fallecidos hace unos meses y con quienes Javier tanto quiso.

Entre la vida y la muerte: la poesía crítica.

Mis dos primeros libros `Serena luz del viento´ y ´A boca de parir´ son un fiel reflejo de eso. Lo terrible, lo trágico, apuntarse a vivir es para toda la vida y que entre la realidad y el deseo, entre la vida y la muerte hay un solo camino sinuoso, larguísimo, duro, violento.


Estas palabras, anotadas en uno de los cuadernos de Javier y reproducidas en una entrevista que se publicó en el Diario Patria [Granada] en diciembre de 1980, sirvan para encabezar estas líneas que pretenden dar un poco de luz a una decisión que tuvieron que afrontar sus herederos al acometer la edición de la antología de sus versos preparada por el mismo poeta y sirvan también para la presentación de estas “obras en construcción”, pues mientras no se encuentre en las librerías éste último proyecto editorial de Javier y primero de sus herederos (la Antología) estos no considerarán cerrada su obra.

Recuerdo a Javier Egea, a comienzos de 1995, muy ilusionado con la publicación de una antología de sus versos que iba a prologar el poeta Ángel González. Lo recuerdo también, en distintas ocasiones, llamando a la casa del mismo, Alburquerque (Nuevo México), desde su casa en Granada y desde la nuestra en Barcelona, siempre infructuosamente, pues no lograba contactar con él para interesarle por la cuestión. “Está enormemente ocupado”, disculpaba Javier las ausencias del poeta. Esta antología no se publicó y, en julio de 1999 Javier muere y en una carpeta, junto a otros documentos, quedan el manuscrito de esta antología y el de su último libro, los Sonetos del Diente de Oro.

El contenido de esta carpeta, llamémosle ROSA, sugiere que en ella están depositados los últimos proyectos editoriales de Javier junto a algunas anotaciones y unos pocos poemas, entre ellos “Me desperté de nuevo”, considerados sus “últimos versos”, y un dossier conteniendo casi un centenar de poemas varios. También contiene un cuaderno con poemas y prosa varia y siete poemas, alguno inédito, bajo el título “Versos de la trastienda” entendiendo como trastienda el Pabellón Psiquiátrico del Hospital Clínico de Granada, del que, en alguna ocasión, Javier fue huésped consciente y voluntario.

Los herederos se plantearon desde el primer momento la necesidad de la publicación de la antología, entre otras razones, aparte las de índole sentimental, por tratarse de una selección hecha por el autor: el “definitivo recital” de Javier. Reforzaban esta decisión algunas anotaciones al respecto leídas en sus “diarios”.

Al abrir la carpeta “ANTOLOGÍA” los herederos se encontraron con el borrador de los índices de dos antologías.

La primera se abre con una anotación: “Prólogo de:” e indica nombre y apellido del poeta comprometido: Ángel González. Introduce la selección la POÉTICA y a continuación y estructurado en seis apartados prosigue de la siguiente forma: Del apartado uno al cuatro recoge íntegramente Troppo mare, Paseo de los Tristes, Raro de luna y los Sonetos del Diente de Oro, estos últimos inéditos en gran parte, pues sólo se habían publicado tres en revistas especializadas/poéticas.

El apartado 5, de “Poemas varios”, está integrado por 10 poemas: sonetos, canciones, romances y algún epigrama.

Por último, en el apartado 6, “Poemas satíricos y festivos”, se encuentran ocho sonetos, dos romances y una canción.

A simple vista se trata de unas incompletas “Obras Completas” de Javier Egea: de su obra publicada en libro, inédita en el caso de los Sonetos del Diente de Oro, y un escueto repaso a su obra dispersa, difusamente estructurada, y una práctica ausencia de la obra primera de Francisco Javier Egea que, relacionando su contenido con las anotaciones de su diario, nos dirigen a la frustrada edición de la “antología” tratada con Hiperión a mediados de los años 90.

La segunda antología tiene título, SOLEDADES, espacio temporal, 1970-1990, y carece de prólogo. Estructurada en 10 partes, las seis primeras recogen una selección de los libros Serena luz del viento, A boca de parir, Argentina 78, Troppo mare, Paseo de los tristes y Raro de luna. La parada en los primeros libros es breve, salvo en Argentina 78, haciéndose muy amplia en los tres últimos libros.

Los Siguientes apartados incluyen algún inédito y están estructurados de la siguiente forma:

● Apartado 7, “Sonetos”: lo constituyen dieciocho sonetos al modo clásico y satírico;
● Apartado 8, “Romances”: ocho romances;
● Apartado 9, “Canciones”: son nueve;
● Apartado 10: lo conforman cuatro epigramas;
● Por último, el apartado 11, “Sueltos”: lo forman ocho poemas, de los cuales el último está estructurado en tríptico.

Cada poema antologado de los publicados en libro tiene anotado entre paréntesis el número de página en la edición correspondiente. Sujetos con clip están los originales del resto de apartados perfectamente diferenciados. Faltaban dos de éstos, pero se localizaron ambos, uno en Gris perla y otro en la carpeta de MB. En cuanto al poema en tríptico final se halló en un cuadernillo con su título en el interior de otra carpeta, la de Raro de luna.

Analizada la situación los herederos tuvieron claro su interés dirigido a la publicación del segundo manuscrito, “SOLEDADES. Antología 1970-1990”. El cuidado con que se trataba la disposición y orden de esta segunda antología así lo aconsejaban, pues daba a entender que esta era la definitiva selección del autor. No se puede entrar, por razones obvias, en si había decidido la inclusión o no de prólogo y, en caso afirmativo, si lo realizaría Ángel González u otra persona. Los herederos pensaron en dar a la imprenta el manuscrito como estaba, sin prólogo, y presentaron el manuscrito a Lumen, editorial con la que se firmó contrato de edición en el año 2004, previéndose la publicación en el otoño del año siguiente, tal como se establecía en una de sus cláusulas; pero esto no fue así y aún permanece inédita.

Se presentó y publicó, en mayo de 2006, los Sonetos del diente de oro, pues los herederos consideraron que con ello se cumplía el calendario establecido por Javier, dado que los “Sonetos” se escribieron entre 1992 y 1994 y, por lo tanto, están situados fuera del ámbito temporal de la antología que comprende su obra entre 1970 y 1990, y se tenía presente su deseo de publicarlos como libro.

En vida Javier se preguntó si existía crítica sobre su obra (“¿La hay?”) ante la petición de algún artículo sobre el tema por parte de Ángel González para la realización del prólogo prometido para Soledades. Hoy, en 2009, Javier Egea no se preguntaría si existe crítica sobre su obra, pues “la hay”. Pero, ¿Se lee a Javier Egea? Y ¿cómo se le lee? Una vez desmontada “La otra sentimentalidad” e integrados en “La poesía de la experiencia” casi todos sus componentes, excluso consciente y voluntariamente de ésta última Javier —aunque ha habido quien ha intentado integrarlo en ella y de forma sesgada en alguna ocasión—: ¿De qué forma se lee a Javier Egea?: ¿Es un raro poeta, como dice Marcela Romano? ¿O un poeta raro? ¿Es un poeta comunista?

No. Es un comunista que es poeta (tal como el se definió a sí mismo en más de una ocasión). Y lo más necesario es leer a Javier Egea, “el único poeta de clase”, que dice Felipe Alcaraz. Y ante la paradoja eterna del éxito y su contrario, el malditismo, no seguimos este último camino pues, si así lo hiciéramos, nos llevaría a erróneas interpretaciones dado que un poeta que en vida quiere publicar, ver sus libros en librerías y estanterías amigas, difícilmente se le puede considerar “un maldito” y a Javier es necesario que se le vea y lea definitivamente desde una perspectiva marxista.

Y de publicar a Javier Egea se trata, para leer a Javier Egea y alejar su figura de un erróneo malditismo cada vez más en boca de todos.

La inmersión profunda en las soledades de Javier Egea con la lectura del material disponible en sus carpetas, en sus cuadernos y anotaciones, en los tachones y comienzos de poemas y poemas una y otra vez reiniciados, interrumpidos y reiniciados de nuevo que, cual ensayo musical hiere profundamente el acto lector, hacía imprescindible un distanciamiento para abordar la importante tarea de organizar la cantidad de obra inédita y proyectos de libros que quedaron truncados. Para ello he contado con la ayuda y consejo de Juan Antonio Hernández y con su inestimable y paciente trabajo para ordenar y anotar los papeles de Javier. Creemos que el primer paso está dado.

No obstante sepan que Javier Egea estaba “convencido de la ridiculez de vivir. Del carácter grotesco de todo lo humano.”

... Y ridículo y grotescamente humano es lo que continuó sucediendo a partir del 29 de julio de 1999.

Muchas gracias.

José Luis Alcántara


1 Este texto, aunque no fue presentado a las "II Jornadas de Literatura y marxismo. Homenaje a Javier Egea", se recoge en estas Actas por voluntad expresa de su autor y por la relevancia de su contenido. Como se dice en el cuerpo del texto, el artículo fue escrito para las suspendidas "Jornadas sobre javier Egea" que se iban a celebrar en la Cátedra Federico García Lorca de la Universidad de Granada, y fue presentado posteriormente en un acto celebrado en el Centro Artístico, Científico y Literario de Granada (Nota del editor).

Revista de Crítica literaria marxista nº 3 (2010)

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