lunes, 4 de abril de 2016

Viajero


EL VIAJERO




(1)



Pero tú viniste a Madrid.
Un borbotón de sangre
llegaba por el mar a Panamá..
La llamarada azul de los traidores
llegaba por el mar a Panamá.
Desde España llegaba
la voz del lobo general hambriento
a Panamá.
El sonido sucio de sus espuelas
a Panamá.
Y te rasgó el cuchillo por la mitad del salmo,
te trasladó a Madrid el eco de las bombas,
la mano gigante de los compañeros.
Toda España sangraba en aquel tiempo.
Pero tú viniste a Madrid.
Dando la mano al pueblo,
la cara a los traidores.
Tábara, Sequeros, Villacarriedo...
“Good bye, Panamá”.




 (2)



En el éxodo tú, poeta prometéico.
Vuelta a viajar
con un pedazo de razón a cuestas.
Debajo de la barca del exilio
siempre sudando el mar.
Y el vientre del pueblo acribillado
una granada abierta.
Pasaba en las cubiertas de los barcos
lo poco limpio que quedó de España,
viajera en el exilio,
herida la razón sobre los mares.
Y a la espalda del salmo,
la espada del fascista,
el monumento de los asesinos.
Villacarriedo, Tabarra, Sequeros.
“Good bye, España”.



(3)



Pero siempre volvemos.
Nos apretó la sangre el cinturón del miedo.
Nos marcaron la voz en las escuelas.



 Pero siempre volvemos.
Nos escuece el silencio.
Volviendo a España estamos cada día
como un puño caliente,
como una espada limpia sobre la piel volvemos.

Javier EGEA / POESÍA COMPLETA II Bartleby Editores M-2012 pág. 187-189 Edición de Alcántara y Hernández

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