viernes, 16 de julio de 2010
jueves, 15 de julio de 2010
La isla

Solos, irremediablemente solos; he aquí la verdad. Subimos hasta el presente desde las remotas profundidades del océano del tiempo, semejantes a esas algas enormes que mezclan sus florescencias sobre la superficie líquida y se enlazan únicamente junto al fondo misterioso por los tallos que se hunden en las sombras de las aguas. Es el pasado, el tronco de los instintos primitivos, lo que nos une a nuestros hermanos. La flor de nuestra vida individual permanece interior y oculta. Cada uno de nosotros habita una isla desierta.
martes, 13 de julio de 2010
FUGA
Clarice LISPECTORClarice LISPECTOR / El silencio
lunes, 12 de julio de 2010
miguel hernández (VI)
Diego Farpón
Rebelión
(3-VII-2010)
Nuestro poeta no es el poeta de todos, aunque en este año lo hayan desfigurado y convertido en un reclamo turístico, aunque ahora todos lo recuerden y lo quieran hacer suyo. Nuestro poeta: manipulado, tergiversado, escondido, contado a medias por quienes están en el poder o tienen ansias protagonistas; no es el poeta de todos.
Sería innecesario, o debería serlo, recordar quién es, quién fue, Miguel Hernández, sino fuera por la tremenda manipulación que sufre el poeta, por la mentira que se cuenta a la juventud. No se esconde su figura, como se esconde la figura de otros poetas, porque Miguel nunca cayó en el olvido, su pueblo siempre lo recordó. Pero se miente, se oculta la verdad: se gritan mentiras y se silencian verdades.
Miguel es el poeta del pueblo, no es el poeta de todos. Él lo tenía claro, pese a lo que nos quieran hacer creer. A su pueblo escribió en sus poemas, y no sólo dijo quién era su pueblo sino que señaló de forma explícita quién no lo era, con motivo del asesinato de Federico García Lorca escribió: “el crimen con él cometido por los que no han sido ni serán pueblo jamás”. Y no sólo escribió a su pueblo, sino que marchó a la primera línea del frente, a combatir codo a codo con los suyos: comunistas, antifascistas, jornaleros y panaderos, trabajadores del metal y de las minas, hombres y mujeres humildes… ese era su pueblo: con él vivió y por él murió.
Miguel es el poeta de quienes enfrentaron el fascismo, de los pueblos que ansían ser libres, de los trabajadores que se enfrentan al poder y no se resignan a vivir como deben vivir y luchan por vivir como quieren vivir.
Miguel es el poeta del pueblo, del pueblo que lucha. Y es un peligroso ejemplo para la juventud. A la altura de los más grandes escritores, como J. Reed, Miguel Hernández debe ser silenciado: porque empuñaba el alma cuando escribía, porque como Picasso demuestra que es mentira aquello del arte por el arte, porque el arte es expresión de un compromiso con el pueblo o con la clase dominante… porque Miguel no era un artista: no era una figura intelectual que se codease con el pueblo para ser popular, sino que era parte del pueblo y escribía poemas. Antes que poeta Miguel Hernández era pueblo: cómo sino contar sus miserias, cómo sino militar en el Partido Comunista, cómo sino…
A Miguel Hernández lo querían muerto. Pero su voz traspasa la barrera del tiempo y es hoy tanto más vigente que ayer porque sigue existiendo la exclusión social, las desigualdades son un hecho, el capitalismo campa a sus anchas… y si ayer los fascistas comenzaban una guerra hoy sus herederos gobiernan Orihuela. Contra ellos, contra quienes están en el poder y contra quienes quieren estar en el poder por estar en el poder, para que todo siga igual, escribía Miguel Hernández, nuestro poeta.
viernes, 9 de julio de 2010
AKELARRE
laga, boga, sega,
Zai, zoi, bele,
harma, tiro, pun!
Xirristi-mirristi
gerrena plat,
Olio zopa
kikili zalda,
urrup edan edo klik...
ikimilikiliklik...
Hitzat: Herrikoia. Musika: Mikel LABOA
lunes, 5 de julio de 2010
Esencias: cabrez, gatez, vaquedad
-Porque la esencia de la cabra es su cabrez; la esencia del gato es su gatez.
Quisquete empezó a ponerse tan nervioso que se levanta, y cuando se va yendo le pregunta el profesor:
-¿A dónde va usted?
Y él le responde:
-A beberme un vaso de vino en el primer bar que encuentre.
Y cuando iba por aquellas inmensas galerías del Hospital Real, comentaba que oyó una voz cavernosa que retumbaba en las paredes y se le metía como un abejorro en su cerebro:
-Y la esencia de la vaca es su vaquedad.
-Entonces -me refería- salí corriendo, me metí en la primera taberna que encontré y no volví a ir más por clase.
[...]
Bachuidad, bachianez
