Regresar a los lugares donde he vivido, las casas y su vecindad, me atrae siempre de forma irresistible. Por ejemplo, hay una casa de piedra arenisca de la calle Sesenta y tantos, Este, donde en la época del principio de la guerra, tuve mi primer apartamento en Nueva York. Constituía una sola habitación llena de muebles de desván, un sofá y confortables sillones tapizados con aquel terciopelo tan particular, rojo, que raspa y te hace recordar inmediatamente los días calurosos en un tren. Las paredes, estucadas, tenían un color como de tabaco. Por todos los rincones, hasta en el baño, había fotografías de ruinas romanas que el tiempo había vuelto parduscas. La única ventana daba a la escalera de incendios. A pesar de todo, mi espíritu se regocijaba siempre que sentía en mi bolsillo la llave de aquel apartamento; era, ciertamente, lóbrego, pero no dejaba de ser mi casa, la primera, y allí estaban mis libros y los jarros llenos de lápices romos esperando que alguien los afilara; todo cuanto necesitaba, en mi opinión, para convertirme en el escritor que deseaba ser. En aquellos días nunca se me habría ocurrido escribir sobre Holly Golightly, y es muy probable que tampoco se me hubiera ocurrido ahora, a no ser por una conversación que tuve con Joe Bell y avivó en mí su recuerdo. Holly Golightly había sido inquilina de la vieja casa de piedra arenisca; ocupaba un apartamento debajo del mío. En cuanto a Joe Bell, era dueño de un bar en la esquina de Lexington Avenue, y aún hoy lo es. [...] Truman CAPOTEDesayuno en Tiffanys Traducción de Agustí Bartra Seix Barral Barcelona 1986
Zeus no podría desatar las redes de piedra que me cercan. He olvidado los hombres que antes fui; sigo el odiado camino de monótonas paredes que es mi destino. Rectas galerías que se curvan en círculos secretos al cabo de los años. Parapetos que ha agrietado la usura de los días. En el pálido polvo he descifrado rastros que temo. El aire me ha traído en las cóncavas tardes un bramido o el eco de un bramido desolado. Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte es fatigar las largas soledades que tejen y destejen este Hades y ansiar mi sangre y devorar mi muerte. Nos buscamos los dos. Ojalá fuera éste el último día de la espera.
Jorge Luis BORGES
Cuatro fragmentos de la suite para piano "Promptuari dels dirs" de Josep Mª. MESTRES QUADRENY. Piano Carles PUIG 1. decir por decir 2. decir de todo 3. decir amen 4. decir el corazón
Mentiroso, mentiroso, con los calzoncillos ardiendo Blancas espadas colgando del cable del teléfono Jugadores apostando a lo largo de la carretera Nunca te reconoceran en Ataque al Corazón y Parra
Doctor, abogado, mendigo y ladrón El extraordinario Philly Joe mira con incredulidad Si quieres un poco de locura tendrás que hacer cola Probablemente veas a alguien conocido en Ataque al Corazón y Parra
Boney está colgado con coca de la China, y el Tapón conoció a una punk ¿No sabes que no existe el diablo?, sólo es Dios cuando está borracho Esta mierda probablemente te mate, vamos a hacer otra raya
¿Qué te parece si nos vemos en Ataque al Corazón y Parra?
Mira esa chica de New Jersey con una blusa transparente Con los camellos a domicilio sorbiendo una gaseosa Apuesto que aún es virgen, pero sólo son las nueve menos veintincinco Puedes ver a un millón de ellas en Ataque al Corazón y Parra
Mejor en Iowa con los huevos revueltos Que arrastrarte por Carhuenga con un par de piernas rotas Descubrirás que tu ignorancia es dichosa cada jodida vez Que esperas el autobús en Ataque al Corazón y Parra.
Tom WAITSCanciones Traducción de Alberto Manzano ESPIRAL FUNDAMENTOS Madrid 1991
Y tuvimos el gesto de ponernos al viento y alzarnos a la vida por la viña sencilla con rumbo de sonrisas trazado en la mejilla hacia el vino que ofrece un puro y fresco aliento.
Embriagados al cabo, saciados en un lento repetir de la copa, una brisa amarilla, roja quizás, o verde, o azul, nos acribilla y nos enreda y vela la luz del pensamiento.
Pero aún quedan las altas tabernas del ensueño, enamorados cauces donde se mece el vino y corre por los labios y los besa y arropa,
donde rebosa el borde del vaso más pequeño y es la embriaguez la vida y es la viña el destino y es la vida una eterna, repleta, dulce copa.
Granada 70
Javier EGEASerena luz del viento Colección monográfica de Universidad de Granada nº 29 Granada 1974
Yo he sido criado como hijo de gente acomodada. Mis padres me pusieron una corbata y me educaron en las costumbres del ser servido e instruido en el arte del que manda. Pero cuando fui mayor y miré a mi alrededor no me gustaron las gentes de mi clase ni el mandar ni el ser servido. Y dejé mi clase y me puse del lado de la gente humilde.
Así han educado a un traidor, lo han instruido en sus artes, y él las entrega al enemigo.
Sí, descubro secretos. Estoy entre el pueblo y explico como ellos engañan, y predigo lo que ha de venir, puesto que estoy iniciado en sus planes.
. . .
Me han amonestado y quitado lo que yo gané por mi trabajo. Y cuando no mejoré fueron a cazarme, pero no encontraron otra cosa en mi casa que escritos que descubrían sus proyectos contra el pueblo. Así han expedido una orden de detención que me acusa de bajos modos de pensar, esto es: del modo de pensar de los de abajo. A donde llegue, estoy marcado ante los poseedores, pero los no-poseedores leen la orden de detención y me conceden asilo. A ti, según se dice, te han expulsado con buenas razones.
Bertolt BRECHT (Poemas y ensayos, 1964) Traducción de Hans Leopold Davi EL BARDO (1964-1974) Memoria y Antología Edición de José BATLLÓ Los Libros de la Frontera Barcelona 1995
“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.
Virginia WOLF
KARL MARX, DIED 1883 AGED 65
Todavía estoy a tiempo de recordar la casa de mi tía abuela y ese par de grabados: "Un caballero en la casa del sastre", "Gran desfile militar en Viena. 1902" Días en que ya nada malo podía ocurrir. Todos llevaban su pata de conejo atada en la cintura. También mi tía abuela -20 años y el sombrero de paja bajo el sol, preocupándose apenas por mantener la boca, las piernas bien cerradas. Eran los hombres de buena voluntad y las orejas limpias. Sólo en el music-hall los anarquistas, locos barbados y envueltos en bufandas. Qué otoños, qué veranos. Eiffel hizo una torre que decía "hasta aquí llegó el hombre" -.Otro grabado: "Virtud y Amor y Celo protegiendo a las buenas familias." Y eso que el viejo Marx aún no cumplía los 20 años de edad bajo esta yerba -gorda y erizada, conveniente a los campos de golf. Las coronas de flores y el cajón tuvieron tres descansos al pie de la colina y después fue enterrado junto a la tumba de Molly Redgreve, "bombardeada por el enemigo en 1940 y vuelta a construir". Ah el viejo Marx moliendo y derritiendo en la marmita los diversos metales mientras sus hijos saltaban de las torres de Spiegel a las islas de Times y su mujer hervía las cebollas y la cosa no iba y después sí y entonces vino lo de la Plaza Vendome y eso de Lenin y el montón de revueltas y entonces las damas temieron algo más que una mano en las nalgas y los caballeros pudieron sospechar que la locomotora a vapor ya no era más el rostro de la felicidad universal. "Así fue, y estoy en deuda contigo, viejo aguafiestas."
Póngase un escarabajo en alcohol, y se obtendrá un escarabajo; póngase a un hombre de Mississipi en alcohol, y se obtendrá un caballero.
William FAULKNER
[…] “Delante” de este autor me encuentro ahora incluso físicamente: delante de su casa Rowan Oak; inesperadamente próxima al centro urbano, se trata de un magnífico palacete sureño escondido en un inmenso parque. Por esta casa, adquirida en 1930 por 6000 dólares pagaderos a plazos de 75 dólares, lucharía toda su vida. Ella esconde y narra la historia de una vida. La casa aparecía de pronto sobre una alameda de cedros, detrás de cuyos oscuros claros un jardín frutal con manzanos brillaba en la tarde soleada… atravesado por el murmurante lamento del viento.
[…] Esta casa es una leyenda en si misma, espejo de los legendarios afanes de Faulkner por no dejar huellas, por satisfacer su cara ambición de ser el último individuo con vida privada de la tierra. Era su refugio, su bastión contra el mundo, su laboratorio y su infierno. Cuando adquirió esta casa, ya había salido a la luz su libro de poemas, que fue motivo de que telegrafiara a su editor en 1924 antes de partir a Europa: “SI ESTÁN LISTOS MIS DIEZ EJEMPLARES DE MARBLE FAUN Y AÚN NO LOS HA MANDADO ENTONCES MÁNDEMELOS PARDIEZ AHORA MISMO PORQUE SI NO NO PUEDO VIAJAR. WILLIAM FAULKNER”.
[…] El Faulkner de treinta y tres añosque compró Rowan Oak se nos presenta como un feliz hombre de éxito que se dispone a cumplir su máximo deseo. ¿Yoéxito? Aquí en Oxford casi nadie sabe que escribo libros. Creen que no hago absolutamente nada. La librería de la ciudad sólo vende libros escolares. En el Drugstore hay algún que otro libro mío, y no siempre.
¿Y feliz? Una casa no puede decírnoslo. Mientras la recorro, conmovido por esa elegancia sin fasto que se acerca más al estilo de un terrateniente acomodado que al de un rico señorito de ciudad, un estudio sencillo, un comedor hermoso sin exceso, una biblioteca discreta, aquí y allá algún que otro mueble noble, compruebo que las imágenes que contemplo encajan en la biografía que conozco.
Cuando compró la casa en la Old Taylor Road aún se llamaba Shegog Place, en honor al propietario anterior, el coronel irlandés Robert B.Shegog, que había hecho una fortuna en Tennessee y adquirió esta finca en 1844 en el condado Lafayette, la cual había pertenecido con anterioridad a un indio llamado E-Ah-Na-Yea que a su vez la recibió del gobierno de los Estados Unidos. Shegog requirió al arquitecto inglés William Turner quien, sobre una ligera elevación del terreno, construyó, orientada al sur, una casa al gusto de la época, dotada de columnas “griegas”, balcones y amplia escalinata.
[…] A poca distancia detrás de la casa se ubicaba “la cabaña de los negros”, para la servidumbre. Ahí continúa, sórdida y tambaleante, y en el banco que hay delante de ella, con un poco de suerte, puedes preguntar a un anciano negro por “master Falkner”, el amable granjero a quien gustaba tanto la caza, que conducía el tractor o que hacía largas excursiones con los perros por los bosques.
[…] Impresionado, camina uno sobre las huellas de una estrechez económica que le duró toda la vida; cualquier anónimo locutor de televisión (“la televisión es para los negros”, dijo una vez Faulkner) y cualquier humorista de revistas vive hoy mejor que este genio que tuvo que pasar por la humillación de ver devueltos sus relatos cortos o de aguantar las jornadas estrictas de Hollywood. Cualquiera maneja hoy caros ordenadores y procesadores de texto; y en cambio aquí, en esta pequeña habitación con esta barata (incluso entonces anticuada) máquina de escribir, un cerebro compuso el macromundo de sus mitos, él mismo, una máquina de escribir, “engrasada” con café, tabaco de pipa y whisky, alimentándose de sueños y pesadillas y enriqueciendo nuestro mundo con terriblemente bellos, lúgubres y magníficos seres de fábula como Temple Drake.
[…] Algunas personas de Oxford (Mississipi) –en sus libros llamados Jefferson - declaran no sin orgullo- que en la casa de Faulkner están conservadas las posibilidades y la fatalidad del Sur, seleccionadas por una incomparable fuerza imaginativa. Ellos saben que aquí se conservan todos los testimonios de la respetabilidad y de la vergüenza, de la destrucción y de la inmortalidad, que han dado a conocer el Sur en su dimensión humana. A veces parece como si el Sur hubiese creado a Faulkner para conocerse y comprenderse a sí mismo: en su origen, sus anhelosy su futuro.
FRITZ J. RADDATZ Tras las huellas de William Faulkner. Mentiroso de profesión
Valencia: Eds. Alfons el Mangnànim-IVEI, 1993. Col. Debats. 72 págs.
Trad.: Reinhold Kahl y Mª José Barreiro.
Crece la leyenda urbana alrededor de Javier Egea: ahora resulta que una nota aclaratoria del propio Javier Egea en la secciónPaseo de los tristesque da nombre a este libro y en el que se refiere exclusivamente a la escritura de esta estancia
–Paseo de los tristes-, y publicada en las tres ediciones
de este poemario deEgea en Maillot Amarillo (1986 y 1996 en vida y 1999 póstuma) y que dice: Mientras escribía los versos de este libro escuché con frecuencia música de réquiem; fue precisamenteel Réquiem deFauréel que mantuvo la coherencia total de este poema”; entra en la leyenda urbana, otra vez, en esta información:
“En un manuscrito encontrado después de su muerte, cuenta este poeta granadino que muchas veces escribía sus versos escuchando el Réquiem de Fauré, para mantener la coherencia tonal de su poesía.”]
Javier EGEAPaseo de los tristes Prólogo de Aurora de ALBORNOZ Dibujos de José HIERRO Colección Maillot Amarillo Dip. de Granada Granada 1986
Y añade:
[“Fijaos para qué sirve la obra de un poeta importante: parte de su obra y muchos de sus libros aparecieron por un hallazgo casual en librerías de viejo (en realidad en esos sitios donde venden objetos de segunda mano) y en librerías virtuales; siendo rescatadas por amigos pagando calderilla;…”]
Pero no informa de “qué parte de su obra” se encontró y “cómo llegaron” estos libros” a “este sitio”.
Ya van dos semanas que, de remate de cualquier reunión de culturetas, cuando la pesadumbre, la decepción y la rabia han hecho mella tras detallar la larga lista de damnificados por los recortes sangrantes en los presupuestos de cultura, alguien apostilla siempre la hecatombe con esta queja lacerante: “Y, sin embargo, la Junta le sube este año la subvención a Daniel Barenboim otro 60%.” “¡Qué escándalo!”, responde el corifeo como un solo hombre. Sí, todo se desmorona, en la Consejería de Cultura le han tomado el gusto al hábito de rebañarle 4 o 5 millones todas las semanas a la olla miserable de sus presupuestos, el afeitado es general y ronda el 30%. Buques insignia como el Maestranza o la Orquesta de Sevilla, abandonados por el Ayuntamiento a un letargo tan inmerecido como estúpido, sufren también las embestidas; festivales señeros como el de Granada tendrán que trampear los veranos como puedan, proyectos emblemáticos como la Orquesta Joven de Andalucía se apagan como tristísimas pavesas y la red de teatros públicos sufre un apagón invernal de una oscuridad tupida y negra; algunos eventos tienen su cabeza reclinada a los píes del sacrificio esperando que silbe el aire el afilado corte de la cuchilla y los heroicos y pobres editores andaluces, en medio del pasmoso desinterés de los angelicales poetas y escritores a los que todavía no hemos oído clamar protesta alguna –ingenuos: creen, estúpidamente, que el asunto no acabará repercutiendo en ellos– asisten encogidos de pavor a la súbita cancelación de las ayudas públicas a la edición y, efectivamente, mientras el campo de batalla se llena de cadáveres, descubrimos que la Junta aumenta un 60% sus aportaciones a los diversos proyectos que Daniel Barenboim mantiene desde hace tiempo abiertos en Andalucía por una factura anual de unos 5-6 millones de euros. Este biberón de socorro –pobrecillo: Barenboim, ¡como todos!, ha perdido este año patrocinios y hay que nivelarle el presupuesto con la misma teta pública que la Junta está retirando en otros frentes a toda prisa– es, efectivamente, un escándalo indecente y un insulto a toda la comunidad cultural andaluza que lucha contra la crisis en condiciones de precariedad y de miseria. La estrategia de sacar su factura de Cultura –donde provocaba un escozor muy incómodo– para endosársela a Presidencia con el argumento de que el Diván es un tema “de asuntos exteriores” es el clásico juego del trilero que ni cuela ni nos consuela nada. Al fin y al cabo, pasta pública: la que no tenemos. Punto. En realidad, no la hemos tenido nunca: ya hace 8 años –lo hemos escrito muchas veces– que Daniel Barenboim es un desmesurado lujo sibarita inexplicablemente sostenido por una comunidad pobre. Pero, bueno, íbamos tirando. Ahora no: ahora su presencia se ha convertido en un fardo y un agravio. Cuando todo lo nuestro amenaza ruina, mantener el capricho de esa presencia dorada se ha vuelto absolutamente intolerable. El ciclo ha tocado a su fin. El sueño se ha acabado. Todos le agradecemos al señor Barenboim sus mágicos Wagner, Bruckner y Beethoven. A todos nos ha emocionado su quimera de adolescente orquesta intercultural: pero hasta él mismo, con mucha decencia, ha reconocido que políticamente no sirve para nada. Es hora, pues, de recoger los bártulos y marcharse –como el Diván era en su origen: itinerante– con la música a otra parte. Y ahora viene lo bueno: en realidad, esto sólo puede decidirlo él. Nadie con autoridad en Andalucía tiene el coraje de plantarse ante el todopoderoso protegido del secretario de Asuntos Exteriores, Bernardino León y de Felipe González, a los que devolvió el favor declarando a Chaves, que en esto iba de secundario paganini, “el gobernante con mayor visión cultural del mundo”. ¿Repetirá ahora la misma tontería cambiando sólo el apellido? Lo que empezó como una presencia áurea se ha convertido en un yugo férreo y pesado. Me duele mucho escribirlo, pero no nos obligue a odiar sus conciertos, señor Barenboim.
JUAN MARÍA RODRÍGUEZ El Mundo, Sevilla, sábado 30 de enero de 2010
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido,atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado élsolo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porqueles servía de guardería.. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente,
con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer aburócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio delibreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesónbibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza delpréstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender misintereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
Javier EGEA Sonetos del diente de oro ICILe/loslibrosimposibles Granada 2008 NO VENAL
Bajo el clítoris, sobre mis ojos, la vaguedad de una hebra de viscosos jugos vaginales cruzaba su sexo de un labio a otro labio.
Javier Egea Sonetos del diente de oro
"Reflexión gimnástica de madrugada. Oh , clítoris. Botón de alarma de los incendios."
Louis ARAGON
"La ciudad, a las siete de la mañana, no había perdido ese aire de casa vieja que le infunde la noche; las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios".